Pensar en el proyecto de vida y el
proyecto educativo que tengo, hace que me pregunte en que estoy enfocando mis
esfuerzos y si eso vale realmente la pena.
Me detengo y miro el camino que he
recorrido, los obstáculos que he superado y los que aún me quedan por vencer,
las opiniones de las personas, quienes en su mayoría ven en la profesión que
escogí un camino largo y sufrido para ser “alguien” en la vida, la familia y a
veces uno mismo, que sin querer se pregunta si está mal el camino que se decidió
o si es mejor iniciar nuevamente con lo que los demás dicen.
Pero a pesar de tantas preguntas que puedo
tener, miro lo que hago, confronto eso que pienso con lo que me dicen y lo que
siento, y la respuesta finalmente es que esto es lo que me hace feliz, y un
proyecto de vida se basa en algo, que me hace feliz que hace bien a los demás y
que no perjudica a nadie, en este orden de ideas, sé que escogí el camino
correcto y que mi proyecto educativo está bien enfocado, pues es realmente en
esta profesión que me veo ejerciendo en un futuro.
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